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30/03/08

Coladuras

ef6ecb821e5ae222b77a054219b0b411.jpgQuería querer colarme por la grieta de una pared.
Es demasiado estrecha hasta para mí.
No sé si me importa no caber.
Si dudo, será que no.

23:50 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (10) | Enviar a Email

28/03/08

Lo que sucede cuando buscas una plancha en el trastero

Lo que sucede cuando buscas una plancha en el trastero es que encuentras de todo menos la ansiada plancha y lo que iba a ser una visita de diez minutos se convierte en una estancia de dos horas.

ccac4daab711543861e0c69747ff36c8.jpg Libros de E.G.B (que ya ni existe) con pintadas del niño del momento, exámenes de matemáticas de hace quince años todos pintarrajeados de rojo, el envoltorio casi imperceptible ya del chicle que te regaló alguien en la puerta de una discoteca (¡increíble pero YO lo he encontrado!!), un regalo para el día de la madre del año 84 con un garabato de "te quiero mamá", un pin del Americo Vespucio que te regaló un capitán italiano al final de sus tres días en puerto, cartas del novio de primero de carrera cuando no existía ni messenger, ni sms, ni nada parecido y Madrid estaba lejísimos, lazos de Don Algodón y aquellos otros de muaré comprados en Toke sin los cuales no eras nadie, unos tacos de madera que hicieron un viaje descendente desde lo alto de la Torre de Hércules justo después de pisar el último escalón de subida y que provocaron el enfado de mamá que, casi sin aliento, tuvo que acompañar a la niña llorosa de vuelta abajo para recuperarlos, una foto en el sillón rosa rococó en casa de tu mejor amiga donde dicen que apareció una noche el fantasma de su abuela y en la que te veías tan favorecida, una “bola que mola”, unas gafas de sol de estrella… y miles de cosas más que me han hecho pensar que puede que me esté haciendo un poco, y digo sólo un poco, mayor.

Entre esa nube de recuerdos, en el trastero y habiéndote olvidado ya completamente de la plancha que habías subido a buscar, ves un papel, no tan ajado como debiera, doblado en cuatro. Desde el primer momento sabes que “eso” debería estar en la caja de cosas de “prohibido abrir” y que no tendrías ni que tocar siquiera, pero ya nos vamos conociendo, ¿no?

Y entonces lees una conversación de hace unos meses, llena de rabia contenida, de palabras medidas, de súplicas encubiertas, de dardos envenenados, de reproches, de monstruos, de disculpas y de embriones de perdones, de alejamiento…En ese momento te das cuenta de lo importante que son las palabras, de lo asesinas de muchas cosas que pueden llegar a ser y de que una vez dichas no es posible eliminarlas de la memoria por mucho que uno se empeñe. Se quedan ahí escondidas, taponadas, estranguladas puede que casi imperceptibles por el paso del tiempo, pero están, estuvieron, fueron dichas y en cualquier momento como el de hoy, en el trastero, vuelven para formarte un nudo en la garganta y humedecerte los ojos…

Pero te contienes, vuelves a doblar el papel y de un golpe seco y sin mirar, lo metes en la caja de cosas de “prohibido abrir”. Cierras la tapa y bajas las escaleras, sin tu plancha, es evidente, contenta y triste a la vez, con un halo de nostalgia por el tiempo perdido pero con la certeza de haber comprendido algo.

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13/03/08

En breve...

Descanso.

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04/03/08

De instrucciones y manuales...

997b27fe48eee366dfe1c6aa808b0df5.jpgHace tiempo y en una discusión de dos, alguien del sexo opuesto me dijo, personalizando, que las mujeres deberíamos venir con manual de instrucciones.
Topicazo al canto. Me lo pareció en el momento y me lo sigue pareciendo ahora.

Aunque es cierto que la estructura y organización del cerebro y la conexión entre el hemisferio izquierdo (lógica) y el derecho (emociones) es diferente en hombres y mujeres, lo cual puede explicar determinados comportamientos y toma de decisiones, lo cierto es que la ciencia no me convence y mucho menos me sirve de excusa para justificar determinadas conductas que ya me empiezan a ser demasiado familiares.

No hay excusa para alguien que dice querer una cosa y hace totalmente lo contrario, no ya a lo que se espera que haga (hasta aquí vale la ciencia) sino a lo que se le está diciendo que debe hacer para conseguir eso que quiere. Aquí sólo hay dos opciones: o esa persona miente y realmente no quiere lo que dice que quiere y por eso las pautas no son válidas o esa persona es poco inteligente (por no decir otra cosa).

Por mucha decisión que se tome con el hemisferio izquierdo, por mucho compartimento estanco sexual que exista y por poca conexión probada entre ambos lados cerebrales no hay excusa para que alguien que dice tener un compromiso con una persona se meta en la cama de otra a la mínima de cambio, se arrepienta o diga que se arrepiente, siempre ex post facto, claro, y repita, por supuesto.

No hay excusas científicas para la hipocresía, la ceguera y la sordera emocional para lo que a uno le conviene y cuando a uno le conviene.

Y es que, al fin y al cabo, y como ya he dicho en alguna ocasión, es inútil pedirle peras al olmo.

Visto lo visto, tengo dudas de quién es el que necesita ese manual.

00:40 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (6) | Enviar a Email